Los Lakers aplastan a San Antonio y «tocan» la final

Esto no hay quien lo entienda. En la final del Oeste de la NBA, las cosas cambian de un partido a otro y vuelven loco al más pintado. Si en el primer duelo los Spurs dominaban por veinte puntos a los Lakers en el tercer cuarto, ayer fueron los angelinos los que abrieron una brecha de treinta, en la peor noche de los tejanos en los últimos tres años. Ver para creer.
Con sólo 48 horas de diferencia, los actuales campeones fueron una caricatura de equipo y ni los generales tiraron del carro (ninguno pasó de 13 puntos) ni los soldados rasos alcanzaron la decena de puntos. Con esas cifras es difícil pensar en ganar en un Staples Center cada vez más convencido de que el anillo de esta temporada va a colgar de su techo.
Comienzo extraño
Los Lakers, ante tal suma de despropósitos, lo tuvieron fácil para colocar el 2-0 en el marcador. No obstante, el comienzo de la noche fue extraño, con un Pau Gasol lastrado por las faltas y negado ante el aro; menos mal que Kobe Bryant mantuvo el tipo con 8 puntos en el primer período y mantuvo la igualdad hasta el minuto 18 (37-37). A partir de ahí, un parcial de 9-0 les sirvió a los locales para tomar una delantera en el electrónico que ya nunca abandonarían.
A partir de entonces San Antonio vivió una tragedia. No se sabe si todavía afectados por el «jet lag» de su retraso de siete horas en el aeropuerto, pero parecían más muertos que vivos sobre el parquet. Manu Ginóbili no daba una a derechas y se desesperaba por momentos. Bruce Bowen veía cómo Bryant se las clavaba en la cara una y otra vez y Fabrizio Oberto y Tim Duncan se encontraron de sopetón con el mejor Lamar Odom de los «playoffs» (20 puntos y 12 rebotes) que funcionó como un auténtico súper clase.
Los puntos fueron cayendo por su propio peso ante la desesperación de Gregg Popovich, que veía cómo no le funcionaba ninguno de sus antídotos. Esa tranquilidad, ese saber estar de los campeones que habían mostrado hasta ahora, se habían diluido como por arte de magia. Los Spurs eran un equipo vulgar.
Puro surrealismo
El surrealismo era tal, que incluso los suplentes californianos vapuleaban al que todavía está considerado el mejor equipo de la última década. Mas lo gracioso es que nadie se explica por qué. No se puede hablar de una explosión de juego angelino ni de una defensa sofocante; simplemente los de El Álamo se fueron desintegrando hasta quedar irreconocibles. Tanto es así que Bryant, Gasol y compañía disfrutaron de una ración extra de banquillo que les vendrá muy bien de cara a los dos choques que les restan en el AT&T Center. Pero no deben confiarse. Los Spurs ya remontaron un 2-0 a los Hornets y siempre son temibles en su feudo.
MIGUEL ÁNGEL BARBERO
fuente:abc.es

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